Un hombre abusó sexualmente de su hija, durante 20 años, amenazando a toda su familia si lo denunciaban. Durante ese período nacieron 7 hijos-nietos. Abajo, reproduzco los detalles del caso, que de tan resonante muchos conocen a esta altura.
Al conocerla, me surgieron muchas cuestiones. Entre ellas, me pregunto,
- Cómo no lograron detenerlo ya hace años?
- Cómo la familia, pudo vivbir bajo el miedo durante 2 décadas, y ninguno hablar?
- Cómo logró la vista gorda, de médicos, enfermeras, asistentes sociles, vecinos, conocidos de la familia, compañeros de trabajo, de escuela, etc?

Por los especialistas que hablaron sobre tremenda sitación, entendí que el autor del hecho, Armando bruno, es no es psicologicamente normal, pero no es tampoco un demente, ininputable, que no conoce la magnitud de sus actos.
- Cómo toda una sociedad fue miope o engañada sobre lo que ocurría en esa casa, poblada de vecinos, proovedores, seguridad, etc.?
Creo que el suceso de Austria, generará un efecto cascada y nuevos casos verán la luz, necesitamos el mensaje rotundo de la justicia, para las otras víctimas que no conocemos, que se animen a denunciar sus casos, Si éste monstruo de Mendoza, no recibe un castigo ejemplar, estaremos siendo complices de otros casos que no salen a la luz. es necesario que otras familias, sientan que pueden confiar su drama y detener los abusos. Por favor, de la sociedad toda depende. No dejemos solas a las víctimasReproduccion de la noticia: Agence France Presse BUENOS AIRES
Los vecinos del barrio de clase media que habitaba el ''Monstruo de Mendoza'', acusado de violaciones incestuosas, conocían la relación que mantenía con su hija, de la que nacieron siete hijos-nietos, pero nunca la denunciaron, dijo ayer un testigo de la causa a la prensa.
''En el barrio sabían, todo el mundo sabe, pero nadie dijo nada'' sobre el comportamiento de Armando Lucero, de 67 años, quien abusó sexualmente de una de sus hijas desde que tenía 8 años y con quien tuvo siete vástagos, afirmó Ariel Bueno, ex vecino de la familia entre el 2001 y el 2003, al diario Página 12.
Bueno, un ex policía que trabaja en una agencia de seguridad privada, reveló en su declaración ante el fiscal una trama de complicidades, que incluye a la esposa de Lucero y a los vecinos del barrio Sección Cuarta de Mendoza, de clase media.
En el 2002, Bueno había denunciado a Lucero ante la justicia por sospechar que abusaba de su hija pero la causa no prosperó, a pesar de que una asistente social visitó la humilde casa, donde el acusado vivía con su cónyugue de 60 años, su hija de 35, los siete hijos-nietos con edades entre 2 y 19, y su suegra de 84 años. 'Al otro día, el hombre [Lucero] salió enloquecido a la vereda, hablando bien fuerte para que se escuchara, dijo: `Que yo no me entere quién fue [quien hizo la denuncia] porque lo voy a cagar a tiros [matar]' '', relató Bueno.
El ex policía contó que en una ocasión preguntó a un vecino sobre los niños de esa casa y obtuvo como respuesta: ``lo que pasa que el abuelo no es el abuelo, es el papá''.
'Ahí empecé a preguntar más y todos lo sabían. Dicen el `monstruo', pero ellos [también son] monstruos también son ellos porque podrían haber hecho algo'', agregó sobre el caso que tiene puntos de contacto con el del austríaco Josef Fritzl.
Fritzl, conocido como ''El monstruo de Amstetten'', de 73 años, tuvo siete hijos-nietos con su hija, secuestrada 24 años en un sótano.
Bueno describió a Lucero como ''un hombre que sabía relacionarse, podía entablar conversación con cualquiera y pasaba mucho tiempo en la puerta de su casa limpiando su auto'', de manera de controlar a quienes ingresaban o salían.
Lucero permanece detenido en una cárcel de máxima seguridad sin contacto con otros reclusos, bajo el cargo de ``abuso sexual agravado por el vínculo, con acceso carnal, de manera reiterada''


Gracias por el favor
Fibromialgia y Vida Plena









